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paco ibáñez

nos queda la palabra


2 de diciembre de 1969. La voz de un joven entonó un verso. Entonces ocurrió lo impredecible, lo extraño, lo enigmático, lo que no se ve ni puede ser visto. Aquel día, el Teatro Olympia de Paris se convirtió en cómplice de lo eterno. Acunado por aquel verso, el joven siguió su canto: “te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido”.


Cincuenta y tres años y un día después, la voz de Paco Ibáñez nos volverá a susurrar: “pero tú siempre acuérdate de lo que un día yo escribí, pensando en ti, como ahora pienso”.
 

Y junto a los versos de José Agustín Goytisolo, los poemas de Alberti, Lorca, Celaya, Blas de Otero y Nicolás Guillén, entre otros, acompañarán a Paco, conversando en un íntimo diálogo, que no será, sino un viaje, un regreso, una palabra, un canto, un himno, un abrazo|

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