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jose luis kaele

jazz ad infinitum

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«No es de dónde tomas las cosas, es adónde las llevas.» – Jean-Luc Godard


la vida de los grandes músicos de Jazz parece encontrar una prosa espontánea que impregna todo cuanto de mágico hay en ellas. Vidas que se mueven en improvisaciones que persiguen leves disonancias para concluir en prodigiosas armonías.

 
Ocurre, a veces, que esas vidas no quedan lejos en la historia. Vuelven, y se quedan en la eternidad de un tiempo suspendido en música, en una nota que se alarga «Ad infinitum».


José Luis Kaele parece haber nacido con el halo de esas vidas, exaltadas por el ardiente deseo de tocar, de ser, de vivir, de respirar en la música. Este joven pianista nacido con ritmo de jazz, no ambiciona más que la poesía que subyace en las improvisaciones, que, en un despliegue de virtuosidad, nos maravilla.


Canciones como «Donna Lee» de Charlie Parker; «Blue in green» de Miles Davis o «Giant steps» de John Coltrane, son, sin duda, hitos en la historia del Jazz, piezas imprescindibles que han marcado la vida de Kaele. Él bebe de estas fuentes, pero es adónde nos lleva su música donde reside su excepcional talento. Un lugar que nos libera del léxico para adentrarnos en la deriva de un ritmo exultante.
 

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